• Jueves, 23 de Noviembre de 2017
  • Actualizado 15:56

Desde que comenzó el 2017 hasta el día de hoy, aproximadamente 35 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, sin contar con decenas de casos que aún siguen siendo investigados.

Amordazadas, estranguladas, acuchilladas... Incluso metidas en una maleta y tiradas a un arroyo, les han sido arrebatadas las vidas a estas valientes.

Valientes porque aguantan día a día por sus hijos, valientes porque piensan que serán fuertes y nunca llegará este desenlace final, valientes porque algunas fueron capaces de dar parte a la policía e informar de la pesadilla que estaban viviendo... Sin embargo todas estas valientes han muerto. No han sido protegidas lo suficiente, o no se han encontrado con agallas de poder denunciar lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué no lo hicieron? Por miedo a represalias hacia sus hijos, por no ser creídas ante su círculo más cercano, por ser prejuzgadas por la sociedad, por miedo a que su acción de lugar a ser una más de esta devastadora lista. Muchos han sido los asesinatos, muchos COBARDES han sido asesinos en estos meses; sin embargo no he hecho ninguna declaración al respecto. Algunos no lo entenderán, otros quizás si...

He llegado a la siguiente conclusión, las palabras se las lleva el viento, ¿de qué me sirve escribir sobre muertes, si sus vidas no van a ser devueltas? En efecto, sirven para concienciar a la sociedad. Se llevan años escribiendo sobre cada uno de los casos y lo escuchamos diariamente en los telediarios, sin embargo los asesinatos no han cesado...

Hay que cambiar la forma de llegar a la gente, de concienciar, de dar esa confianza y empuje a las mujeres que lo necesiten. De educar a niños y niñas con una serie de valores, que haga que de mayores no existan diferencias ni haya que juzgar a nadie por el asesinato de su pareja. Vayamos al inicio de todo, y mientras, hagamos de una vez un pacto de Estado que sea efectivo. La culpa no es de la policía, la culpa es del Estado, ya que no se dispone ni de los agentes necesarios ni de los medios suficientes para asegurar que sus vidas estén protegidas, la de ellas y la de sus hijos.

"Menos bla y más hacer". No voy a estar escribiendo para decir siempre lo mismo, prefiero ayudar a aquellas mujeres que lo necesiten, con los medios que pueda tener a mi alcance. Así que desde aquí, todas aquellas personas que vean que necesitan ayuda, que se pongan en contacto, que haré todo lo que esté en mi mano.

No hagáis oídos sordos, ni miréis hacia otro lado ante situaciones de violencia de género, podría ser nuestra madre, hermana, prima...

Podríamos ser nosotros mismos.

Más empatía y menos prejuicios.