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  • Diario Digital | miércoles, 21 de abril de 2021
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El tren del cambio sale de Barcelona

Muad Ayadi Ressae, es responsable de Comunicación de la Coalición Caballas,  y Secretario de la Vicepresidencia Segunda de la Asamblea de la Ciudad Autónoma de Ceuta, estudio en Universidad Pompeu Fabra de Barcelona donde se licencio en Ciencias Políticas y de la Administración Pública. Esta en posesión de dos máster: el  Máster oficial Avanzado en Ciencias Jurídicas que lo curso en la Universidad Pompeu Fabra y el  Máster oficial en Análisis Político y Asesoría Institucional  cursado en la Universidad de Barcelona

El tren del cambio sale de Barcelona

 

La Cup dice No a Artur Mas. Un “no” profundo, responsable, democrático y lo más importante, coherente en todos los sentidos. La decisión de la “Candidatura d’Unitat Popular” no gusta ni a “Junts pel Sí” ni al Partido Popular ni a los defensores de la “Unidad de España”. Tal vez porque deja a ambos en evidencia.

En cuanto a los primeros, si el objetivo último era el de iniciar un proceso que culminara con la proclamación de un Estado Catalán, lo más lógico a cualquiera ajeno y desconocedor de la realidad catalana, era que “Junts pel Sí” cediera y sacrificara a Artur Mas en pro de esa independencia. Sin embargo, ese objetivo independentista que ha conseguido unir la ANC, Convergencia, Esquerra Republicana e incluso izquierdistas de prestigio, no ha sido capaz de sacrificar el artífice de los recortes más duros jamás vividos en Catalunya, y sobre el que pesan graves acusaciones de corrupción.

Artur Mas fue inteligente y políticamente astuto al descubrir que enarbolado en la señera podía seguir con su política de privatizaciones, desmantelamiento de lo público, recortes en educación, sanidad y servicios sociales, y claro, ante cualquier crítica, la respuesta era de esperar: “Esto es por Catalunya”. El peor escenario para los intereses de Artur Mas aún puede empeorar. Y es que de celebrarse las elecciones en Catalunya, ¿qué pasaría si de repente, la fuerza más votada en las últimas Generales, decidiera presentarse?¿qué ocurriría si “En Comú Podem”, o dicho de otra manera, Ada Colau y Pablo Iglesias, decidieran conquistar el Palau de la Generalitat? De ser así, si se permite la expresión, se le acabaría el chollo a Mas y a la clase política que ha dominado Catalunya desde la democracia.

El mapa político catalán, salvando diferencias, comparte la crisis abierta en el mapa político español. La crisis abierta tras los resultados del 20D ha dado lugar a planteamientos políticos insólitos. “Los defensores de España” deben unirse, dicen unos, para hacer frente a los radicales y al independentismo. La maquinaria mediática ya ha empezado a trabajar para convencer a los ciudadanos que lo mejor para España es un Gobierno tripartito formado por Pp, Psoe y C’s a pesar de que el mismo Pp alertaba en tiempos de campaña de ese el tripartito. ¿Pero quién se acuerda?

El episodio catalán parece que va a tener una versión española. Y es que como ya es sabido, el Pp está presionando para que ese tripartito tenga lugar, un tripartito que aplicará sin oposición alguna toda orden y mandamiento de la troika y que profundizaran sin duda alguna las heridas sociales que los españoles resisten desde hace más de 8 años.

Rajoy, al igual que Mas, se ha enarbolado en la Bandera Española, él y nadie más representan los valores del patriotismo más sincero y el que diga lo contrario no es un español de buena fe, que diría algún ministro que otro. Rajoy, “por España”, ha llevado a cabo el mayor ataque al estado del bienestar en democracia, ha llevado a España a una crisis territorial sin precedentes de la mano de quienes fueran hasta ayer socios de gobierno tanto en Moncloa como en el Palau de la Generalitat.

Rajoy no quiere elecciones. De celebrarse, podrán dar lugar a que Madrid y Barcelona se tiñan de morado. Y dado el caso, bien sabe el independentismo burgués y el nacionalismo español que la prioridad de Barcelona y Madrid serán la salvación del pueblo catalán y del pueblo español de la tiranía de los mercados y los intereses partidistas mezquinos dispuestos a poner en jaque a todo un país para salvar la cabeza del “líder”. La Cup, con su decisión, ha dado salida al tren del cambio, un tren que sale de Barcelona y que para el bien de España, debe llegar a Madrid.