• Jueves, 23 de Noviembre de 2017
  • Actualizado 15:59

Sí, lo habéis leído bien. Tal cual. Sin aditivos ni sustitutivos. Ahora bien, depende de ti y como lo leas. En las mentes racistas, retrógradas, cerradas e ignorantes lo leerán en tono despectivo, como si fuera un ataque hacia mi persona, un tabú del cual nos engloban a algunos que nuestros apellidos, no siendo ni Pérez ni López, nos identifican, como si de extraterrestres se trataran.

Pero, hay mentes que han combatido ese odio, esas barreras de lo "propio" contra lo "ajeno" y encontrarán en la palabra "mora" algo que ni mucho menos trataría de atacar o mencionar como “diferente”.

Encontrarán en la palabra algo enriquecedor, que engloba culturas, visiones y tradiciones, que suma y enriquece desde el plano de la diversidad cultural al mundo que les rodea, y de alguna forma u otra, descubrirán que la diversidad nos hace aún más iguales.

Por eso, cuando me refiero al término racismo, expongo que Ceuta no es racista, cualquier punto de España no lo es, son las conductas de ciertos individuos las que hacen que nuestra sociedad en vez de caminar hacia delante en pro de la convivencia y la interculturalidad, demos pasos de cangrejo, mostrando el lado más mezquino y pobre de la educación y del respeto, para resumir sus días en una coexistencia difícil de entender en pleno siglo XXI.

Y sí, me bastaría con decir que soy “ciudadana del Mundo” pero, habrá quienes ni entiendan cuál es el concepto. Pero, si digo que soy una mujer nacida en Ceuta, rifeña de orígenes ancestrales, con un toque del aire, mar y montaña de Benzú, con valores y convicciones feministas y socialistas, habrá quién entienda la diversidad y el término ciudadana del mundo y, habrá (una minoría preocupante) que me defina como “la mora del PSOE”.

Eliminemos estereotipos, eliminemos de nuestras mentes esas barreras que lo único que consiguen es segregarnos, creando ''guetos'' alarmantes y que siembran odio, alimentando así la ignorancia.

Construyamos la senda de la Plena Ciudadanía. Esa es la diversidad, ese es el concepto del cual tenemos que partir. La identidad personal de cada uno es propia, pero común a las demás.

No me contradigo, lo que debemos contradecir es el discurso del odio que nos venden algunos que supeditan el concepto identidad a lo extraño, a, en definitiva, llamarme "mora" por apellidarme Daoud, llamarme "mora" del PSOE por querer segregar mi identidad a la de resto de mortales. Como si fuera la única.

A esos retrógrados debemos de contradecir, diciéndoles que por más comentarios vergonzosos, por más ataques gratuitos hacia nosotras y nosotros y por más desprecio, les vamos a dar la mejor lección que pueden aprender: la educación, el respeto y la convivencia.