• Martes, 12 de Diciembre de 2017
  • Actualizado 13:29

En ocasiones, dentro del profesorado nos responsabilizamos de labores que no nos atañen, creemos que, como docentes, debemos educar a cada niño que cae en nuestras manos curso tras curso, pero no es así, nuestra labor, en realidad, es enseñar.

La educación debe brindarse en casa por lo que, es tarea de los padres y madres inculcarla. Es verdad que como educadores debemos reforzarla con valores y normas, pero nunca debemos ser la única vía por la que los niños la reciban.

Los docentes son considerados uno de los colectivos más importantes de la sociedad en la que vivimos, ya que de ellos, el alumnado aprenden su pasado, vivencian su presente y moldean su futuro, pero jamás podemos ser sustitos de los padres y madres en la educación de sus hijos.

Cada vez escuchamos más casos de alumnos que insultan, humillan o agreden a sus maestros o profesores, menores que se ven respaldados por la ley del menor, asumiendo comportamientos donde el respeto a sus docentes carece por su ausencia. Pero no debemos equivocarnos, el problema no radica solamente en la escuela, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa; desde bien pequeños se les debe enseñar a los niños a respetar, no permitiéndoles ciertos comportamientos e inculcándoles el respeto hacia los demás, ya sean familiares, personas de su entorno o desconocidas para ellos. Es decir, deben aprender a respetar a todas las personas con dignidad, de esta forma llegarán a la vida adulta tratando a las personas con la educación que se merecen.

Es también labor de los padres inculcar a sus hijos una base de respeto y tolerancia para que sepan comportarse en las escuelas. Los padres y madres deben ser ejemplo de sus hijos, y no juzgar nunca la labor del maestro o maestra de los menores, debemos tener claro que si los padres no respetan a un docente es casi imposible que lo hagan sus hijos.

Por lo tanto, el respeto es la base y la esencia de cualquier relación entre los alumnos y los maestros, por ello para poder educar y para poder ser educado, lo primero que hay que tener presente es el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Nuestra labor es reforzar a nuestro alumnado ese respeto. Para ello es importante comprometerse a fomentar la convivencia en nuestras aulas, y resolver los diferentes conflictos que se nos plantean con la mayor tolerancia posible.

Es por ello que tenemos que tener claro , que el respeto, que le ofrecemos a los demás es el claro respeto que te das a ti mismo, y, sobre todo, enseñarles a nuestros hijos y alumnos que todos somos iguales.