• Sábado, 21 de Octubre de 2017
  • Actualizado 15:45

El problema fronterizo es de tal calibre que ha eclipsado a los demás, que no son pocos y si bien es cierto que al tema de la frontera, por su absoluta gravedad, hay que dedicarle su tiempo, no lo es menos que también hay que dedicárselo a otros de los muchos problemas que aquejan a la ciudad.

Los problemas siguen siendo los mismos de hace años, a los que hay que añadir los que van surgiendo vinculados al caos de la frontera; desempleo, inseguridad, falta de viviendas, fracaso escolar, exclusión social, pobreza y otros muchos más que podríamos enumerar haciendo la lista interminable. En el caso de la seguridad ciudadana, a nadie se le escapa ni por asomo, la existencia de un alto índice de delincuencia, varias han sido las manifestaciones ciudadanas de protesta, pero ¿cuál ha sido el resultado? ¿Se ha puesto fin a toda esa delincuencia? en absoluto, lo único que se ha hecho ha sido silenciar todo lo posible el asunto sin arreglar nada, peor aún, complicándolo más todavía, al retirar de nuestras calles y barriadas efectivos de la policía local, los cuales han pasado a engrosar al personal que presta servicio para organizar de algún modo, todo el caos circulatorio que se genera en los accesos viarios a la frontera.

Evidentemente todo esto genera una disfunción en el servicio, pues precisamente una función esencial de nuestra policía, es la de velar por el cumplimento de las ordenanzas municipales, como por ejemplo hacer el seguimiento de las infinitas obras ilegales que se esparcen por la ciudad, siendo tal el descaro que sabiéndose impunes, muchas de ellas edifican en solares de titularidad pública a la espera de que aparezca el político de turno que, con asiento en la Asamblea, les haga el caldo gordo y solicite la legalización de algo que saben perfectamente que es ilegal. Quizá ahora y con cierto criterio, se ponga algo de remedio controlando a aquellos cooperadores necesarios que con sus suministros de material, coadyuvan a la comisión de la práctica ilegal.

El asunto del desempleo local también tiene su enjundia, pues es muy normal ver en los medios, noticias relacionadas con las empresas que más facturan en la cuidad, pero de lo que nada se dice es del número de empleados que estás contratan y de si este es directamente proporcional a las cantidades facturadas. De hacerse la comparación seguro que los datos arrojados sorprenderían muy negativamente a los ceutíes.

En esta línea no podemos olvidarnos del problema que generan los innumerables desguaces ilegales, un asunto que roza ya la sinrazón, pues resulta curioso que se esté buscando un lugar de estacionamiento para los vehículos pateras, mientras estos desguaces se ubican en las inmediaciones de las naves, ocupando un espacio que podría resolver muchos problemas y sin que nadie haga nada por evitarlo procediendo a su desalojo.

Hay cosas que a priori tienen fácil solución, aunque parece que hay algunos que tienen cierta habilidad para acabar enredándolo todo, mientras que otros solo muestran interés en que esta ciudad siga en la dinámica del caos y del desastre total.